domingo, 20 de marzo de 2011

TEERAPIA LIPÍDICA DE INICIO PRECOZ EN EL TRATAMIENTO DE LA TOXICIDAD POR ANESTÉSICOS LOCALES. A PROPÓSITO DE UN CASO

A continuación, un caso que presento en el próximo congreso de la SEDAR (Madrid, 2011)

CASO CLÍNICO

Paciente mujer de 63 años que ingresa para cirugía programada de hombro izquierdo (acromioplastia + revisión manguito de los rotadores)
Antecedentes personales: Sin alergias medicamentosas conocidas. Dislipemia, ansiedad, poliartrosis. En tratamiento con simvastatina, loracepan, metamizol, ácido ibandrónico, calcio oral.
Antecedentes quirúrgicos y anestésicos: Anestesia locorregional en 2 ocasiones previas (bloqueo axilar) para neurolisis de nervio mediano por síndrome del túnel carpiano bilateral. Con resultado satisfactorio y sin complicaciones en ambas ocasiones.
La paciente se trasladó a la sala de preanestesia, donde se monitorizaron los parámetros estándar (TA, SpO2, registro continuo de ECG) y se canalizó vena periférica. La TA en ese momento era 160/85 y la SpO2 del 100%, respirando aire ambiente.  Se premedicó con ranitidina 300 mg y ondensetron 4 mg en infusión intravenosa, y 1,5 mg de midazolam en bolo intravenoso.
La técnica escogida para el bloqueo del plexo braquial fue el abordaje interescalénico por vía anterior, guiado por neuroestimulación. Se utilió una aguja atraumática de 5 0mm, calibre 22G. Al obtener respuesta motora de tronco superior a 0,5 mA, se inyectó un total de 30 ml de la solución anestésica (mepivacaína al 1% + Ropivacaína al 0,5%) a incrementos de 3 ml siempre previa aspiración.  En total, se administraron 300 mg de mepivacaína y 150 mg de ropivacaína.
Pasados unos 30 minutos, la paciente presentó sensación de malestar intenso, (“de muerte”), con náuseas,  sequedad de boca y posteriormente agitación psicomotriz. En este momento se objetivó hipotensión arterial (70/40).  Con la sospecha de toxicidad sistémica por anestésicos locales , se inició tratamiento sintomático con bolo intravenoso de cristaloides (1000 ml), efedrina (15 mg) y midazolam 1 mg. Se inició la administración de emulsión lipídica al 2% (Intralipid®) hasta un total de 70 ml. Se administró oxigenoterapia con ventimask (FiO2 0,5). En todo momento se mantuvo la ventilación espontánea, con SpO2 96-98% .
20 minutos después del inicio del cuadro la paciente se encontraba casi totalmente recuperada, con estabilidad hemodinámica (TA 130/65), desaparición de las náuseas y mejoría importante de la clínica neurológica, con respuesta verbal orientada.
Una vez estabilizada se obtuvo muestra de sangre venosa para control de bioquímica, en el que no se hallaron alteraciones significativas (función renal e iones normales). El nivel de bloqueo motor y sensitivo en el miembro superior izquierdo fue el esperado para la técnica y el volumen empleado.
Tras permanecer en observación durante 3 horas y suspenderse la intervención por deseo de la paciente, se dio de alta a la sala de hospitalización de traumatología, desde donde se remitió a su domicilio al día siguiente sin más complicaciones.

DISCUSIÓN
La toxicidad sistémica por anestésicos locales (TSAL) es una complicación rara pero potencialmente catastrófica de la ALR. Aunque la prevención (administración fraccionada y previa aspiración, técnicas guiadas por ecografía) sigue siendo la mejor manera de garantizar la seguridad del paciente durante las técnicas de ALR, cuando se presenta un evento adverso grave la existencia de un protocolo de actuación estandarizado junto con la inmediata disponibilidad de todos los recursos terapéuticos, van a aumentar la esperanza de supervivencia del paciente.
La utilización de emulsión de lípidos iv en TSAL graves se ha ido generalizando en los últimos años. La abundante literatura publicada respalda su uso, y numerosas guías clínicas lo han incorporado, estableciendo la necesidad de disponer de “kits” de rescate lipídico en las áreas en las que se utilizan anestésicos locales en dosis potencialmente tóxicas.
Aunque originalmente se recomendó como terapia de rescate ante una parada cardiaca refractaria, a medida que se ha ido aceptando el uso de la terapia lipídica en la TSAL, la instauración de la infusión iv ha ido haciéndose cada vez más precoz ante la aparición de signos claros de toxicidad. Actualmente se recomienda iniciar su administración al aparecer los primeros signos o síntomas de toxicidad grave, después de asegurar la vía aérea, con la intención de prevenir la aparición de paro cardiaco refractario. La terapia lipídica ha demostrado eficacia en el tratamiento de la neurotoxicidad así como en la aparición de arritmias que sin tratamiento pueden evolucionar a parada cardiaca.
Numerosas publicaciones han ido respaldando el uso de esta terapia, y hasta la fecha ha sido usada para tratar la toxicidad por bupi, L-bupi, ropi y mepi, solas o en combinación. Además de Intralipid® otras preparaciones han sido utilizadas con éxito (Liposyn®, Medialipid®).
En la actualidad, son varias las guias clínicas que incluyen el rescate lipídico entre sus recomendaciones de manejo de la TSAL:
·         Association of Anaesthesists of Great Britain and Ireland (2007). Guía clínica para el manejo de la TSAL severa. Establece la necesidad de disponer de emulsión lipidica en las áreas donde se utilicen los AL a dosis potencialmente tóxicas.
·         American Society of Critical Care Anesthesiologists. American Society of Anesthesiologists. Committee on Critical Care Medicine (2008)
·         Resucitation Council of the UK
·         American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine. Recomendaciones para el tratamiento de la TSAL (2010).
En cuanto a la dosis, la recomendación actual es de 1.5 mL/kg de emulsión lipídica al 20% en bolo iv, seguida de infusión continua 0.25mL/kg/min, manteniéndola al menos hasta pasados 10 min de la recuperación de la estabilidad hemodinámica. Si no se consigue la recuperación, considerar un segundo bolo y aumentar la infusión a 0.5 mL/kg/min. La dosis máxima admitida es  de 10mL/kg en 30 min.
En cuanto a la seguridad del tratamiento, no se han notificado efectos adversos relacionados con la administración de emulsión lipídica a las dosis recomendadas para el tratamiento de la TSAL. Hasta la fecha, únicamente se ha notificado un caso de hiperamilasemia transitoria sin repercusión clínica. Hay que tener en cuenta que la experiencia de uso en esta indicación es aún limitada. A las dosis usadas para alimentación parenteral (1-2 gr/Kg/día), aunque es segura y generalmente bien tolerada, la emulsión lipídica se ha relacionado con complicaciones potencialmente graves: Aumento del riesgo de infección, tromboflebitis, alteración de la respuesta inflamatoria y embolia grasa (daño cerebral, placentario o pulmonar). Pueden asimismo aparecer reacciones alérgicas y en casos graves anafilaxia.
En conclusión, A pesar de la evidencia científica disponible, se requiere todavía mayor experiencia e investigación para establecer con claridad el mecanismo de acción, identificar los parámetros óptimos de administración y las reacciones adversas potenciales.

lunes, 14 de marzo de 2011

ESTRUCTURA Y FUNCIONAMIENTO DE UN APARATO DE ANESTESIA. COMPLIANCIA INTERNA, CONSTANTE DE TIEMPO

Para empezar, bien están unos apuntes que me he traído del curso de ventilación mecánica que organiza el Hospital Clínico de Valencia. En sucesivas entradas, iré tratando los temas que componen el curso ,cuyos talleres son más que recomendables.



En primer lugar, trataremos de aclarar conceptos relativos a las máquinas de anestesia, sus características anatómicas y fisiológicas.

APARATO DE ANESTESIA O ESTACIÓN DE TRABAJO: Se compone de un sistema de alimentación de gas fresco, un circuito anestésico, un sistema de evacuación de gases y un sistema de monitorización de todos los procesos.

SISTEMA DE ALIMENTACIÓN DE GAS FRESCO (SAGF):

Tiene como función constituir una mezcla de gases de composición conocida y liberarla en el sistema anestésico situado a continuación. Esta mezcla toma el nombre de “gas vector” cuando atraviesa un vaporizador para ser enriquecido con vapor anestésico. Consta de:
·         Fuentes de gases (principales y de reserva)
·         Flujómetros: Permiten regular la composición y el flujo de la mezcla de gases. Hay varios tipos (de flotador o rotámetros, electrónicos)
·         Vaporizadores: Sistemas que transforman un anestésico líquido en su correspondiente vapor y lo liberan en una concentración dada en el gas vector que circula a su través


CIRCUITO ANESTÉSICO

Situado después del SAGF y antes del sistema de evacuación de gases. Conduce los gases hasta el paciente y recupera la mezcla espirada para su análisis, reutilización y evacuación. Son circuitos circulares.  Comprenden un circuito principal, accionado por un ventilador que insufla la mezcla de gases y vapores en la rama inspiratoria y un circuito auxiliar manual, que se utiliza durante las maniobras de inducción y educción principalmente. Sus componentes son los tubos corrugados, la válvula de escape (APL), la bolsa, los conectores, manguitos y adaptadores.
Las características funcionales del circuito circular son su volumen interno y su compliancia.
VOLUMEN INTERNO: Suma de las capacidades de sus componentes. Influye en la compliancia del sistema y en la constante de tiempo. En general, un circuito anestésico rinde mejor cuanto menor es su capacidad.
COMPLIANCIA INTERNA: Determina el volumen de gas que se puede comprimir en su interior a una presión dada. Viene dado por la distensibilidad de los componentes del circuito y la compresibilidad del gas que circula por su interior. Se expresa en términos de dV/dP. Un sistema anestésico funciona mejor cuanto menor es su compliancia en relación con la del paciente.
Es necesario conocer la compliancia del circuito para compensar el volumen de gas que queda en el circuito tras la espiración, volumen que aunque no penetra en la vía respiratoria del paciente, es registrado por el espirómetro situado al final del segmento espiratorio. Cuanto mayor es la presión de insuflación, mayor es el volumen comprimido y menor es el volumen corriente que recibe el paciente en relación con el volumen suministrado.
Por ejemplo, un circuito cuya compliancia interna sea de 8 ml/cmH2O, por cada cmH2O de presión que ejerce el respirador (concertina) atrapa o comprime 8 ml de gas. Si el sistema conoce sus compliancia la compensará mediante el correspondiente aumento de volumen insuflado (en el ejemplo, si pedimos un volumen tidal de 500 ml, con una presión meseta de 25, la concertina bombeará los 500 ml + los 200 que está comprimiendo -> 25x8=200)
CONSTANTE DE TIEMPO: Expresa, en minutos, la velocidad del cambio para pasar de un estadio inicial a otro final o de equilibrio. Por convención, la CT representa el tiempo necesario para completar el 63% del proceso; un proceso tarda en completarse al 95% 3 constantes de tiempo. A mayor CT, hará falta un tiempo más largo para que una variación en la composición de la mezcla de gas fresco se traduzca en una variación análoga en la composición de la mezcla de gases del circuito.
La CT es directamente proporcional al volumen interno del circuito (cuanto más volumen tiene un circuito es más lento), e inversamente proporcional al flujo de gas fresco (la CT disminuye a la mitad cuando se duplica el FGF)
Cálculo de la CT de un sistema: Cambiar la composición de gases frescos y cronometrar el tiempo que tarda en hacerse efectivo el 63% del cambio introducido. Por ejemplo: Fijar la concentración de halogenado en el 1%, cronometrando el tiempo que tarda la fracción inspirada en llegar a 0,63%.

características DE LOS CIRCUITOS CIRCULARES

Actualmente, en la mayoría de quirófanos, los sistemas anestésicos disponibles son circulares; es decir, permiten la reinhalación de toda o parte de la mezcla espirada. Esto los hace más económicos (tanto más cuanto mayor sea la porción del FGF que recibe el paciente. Otras ventajas de los circuitos circulares vienen derivadas de la reacción de la mezcla espirada y reinhalada con la cal sodada; reacción de la que se desprende agua y calor, humidificando y calentando la mezcla de gases.
Los requisitos para un buen sistema anestésico son: Mínimo espacio muerto resistencias, baja compliancia y reinhalación nula de los gases no depurados de CO2, un coeficiente alto de uso del FGF y posibilidad de usar ventilación espontánea, asistida y controlada.

SISTEMAS DE CONTROL

PRESIÓN: El control se efectúa mediante manómetros situados a distintos niveles
Manometría del suministro de FGF
Manometría del sistema anestésico: Permite identificar las distintas fases del ciclo respiratorio, determinar la frecuencia ventilatoria y detectar posibles anomalías.
VOLÚMENES Y FLUJOS: El sistema incluye un volúmetro, flujómetro o espirómetro que permite medir el volumen corriente (VT), el volumen minuto, el flujo inspiratorio y la frecuencia respiratoria. Normalmente se coloca en la rama espiratoria, inmediatamente por delante o por detrás de la válvula espiratoria. La rama inspiratoria y la pieza en T son menos adecuadas como ubicación del volúmetro. (En la rama inspiratoria pueden existir difrencias entre el volumen medido y el que realmente se suministra al paciente, y la pieza en T aumenta el espacio muerto y el riesgo de extubación)
CONTROL DEL OXÍGENO
Dispositivos manométricos del sistema de gas fresco: En caso de caída del suministro de O2, interrumpen el flujo de N2O, activan una alarma y la bombona de O2 de reserva.
Analizadores de O2: Detectan la administración de una mezcla hipóxica, o de una concentración excesiva de O2. No miden flujo, solo concentración de O2. Pueden situarse a la salida del sistema de suministro de GF, en la rama inspiratoria o en la espiratoria del circuito.
CONTROL DEL CO2
El control del CO2 inspirado y espirado mediante un analizador de infrarrojos o un espectrómetro, proporciona información acerca del aparato de anestesia, el tubo endotraqueal y el estado del paciente.
CONTROL DE LOS VAPORES ANESTÉSICOS HALOGENADOS
Se mide en la mezcla gaseosa inspirada y espirada con un analizador que obtiene la muestra en la conexión entre el paciente y el aparato de anestesia.
CONTROL DEL N2O Y DEL NITRÓGENO
Como el O2, el N2O se puede controlar en el sistema de suministro de GF, o en el circuito anestésico.
MONITORES DE DESCONEXIÓN
Detectan una pérdida de presión en el sistema, un cese total o parcial del flujo de gases o una interrupción del flujo espiratorio de CO2 (monitor de desconexión de tipo manométrico, volumétrico o capnométrico)